Cada vez que aparece una nueva tecnología se nos pide lo mismo: adaptarnos rápido. Aprender, actualizar, no quedarnos atrás. Pero casi nunca se habla de la parte invisible de ese proceso: la emocional.
La inteligencia artificial no solo cambia cómo trabajamos, también remueve certezas. Pone en cuestión la experiencia acumulada, la identidad profesional y la sensación de valor personal. No todo el mundo vive esa transformación desde el entusiasmo; para muchos llega como una pérdida difícil de nombrar.
En ¿Dónde estás? nos interesa detenernos ahí. En el tiempo que necesita una persona para recolocarse, dudar y redefinirse. Porque adaptarse no es solo incorporar herramientas nuevas, sino encontrar un lugar propio en un mundo que ya no funciona como antes.
Y ese lugar no siempre se encuentra a la misma velocidad que la tecnología.

